Nuestros Hogares

Los Hogares de las Hermanas de la Resurrección nacen como una respuesta concreta al llamado del Evangelio de servir con amor y dignidad a quienes más lo necesitan. A través del Hogar Papa Francisco, ubicado en Tz’unutz, San Pedro Carchá, Alta Verapaz, y el Hogar Padre Maruzzo y Luis Obdulio, en El Estor, Izabal, brindamos atención integral y gratuita a personas adultas mayores y a personas en situación de abandono o vulnerabilidad.

En ambos hogares ofrecemos cuidado permanente o temporal, alimentación, hospedaje, atención básica y acompañamiento espiritual, procurando que cada persona encuentre un ambiente familiar donde sea acogida con respeto, cercanía y amor. Nuestra labor busca promover la dignidad humana y el valor de cada vida, inspirados por los principios cristianos y el carisma de servicio de las Hermanas de la Resurrección.

Más que un lugar de asistencia, nuestros hogares son espacios donde cada huésped es reconocido como un miembro de la familia. A través del cuidado diario, la escucha, la oración y la convivencia, procuramos que vivan esta etapa de su vida con esperanza, paz y el cariño que merecen.

El Hogar Papa Francisco refleja el llamado de la Iglesia a salir al encuentro de los más vulnerables, mientras que el Hogar Padre Maruzzo y Luis Obdulio honra el testimonio de los beatos mártires que entregaron su vida por el Evangelio y por el servicio a los más necesitados en tierras de Izabal.

Misión

El Hogar Papa Francisco y Hogar Padre Tulio Maruzzo y Luis Obdulio, son instituciones sin fines de lucro que brinda atención integral y gratuita a personas adultas mayores y personas en situación de abandono o vulnerabilidad, ofreciendo cuidado permanente o temporal, alimentación, hospedaje y acompañamiento espiritual, en un ambiente familiar que promueve la dignidad humana y el respeto a la vida.

Visión

Ser hogares referentes en la atención integral y humanizada de personas adultas mayores y en situación de vulnerabilidad, inspirados en los valores cristianos de compasión y servicio, promoviendo una cultura de cuidado, solidaridad y respeto a la dignidad humana en la comunidad.